El miércoles 26 de julio de 2017, los estudiantes del Programa de Idiomas participaron de una conferencia titulada “Racismo, identidad y conflicto: Bolivia y más allá” a cargo de Daniel Moriarty.

La raza es una construcción humana que no tiene base en las ciencias exactas. La raza y la etnicidad son elementos que forman parte de la identidad de cada persona, así como también el lugar donde vive, el género y otros elementos definidos tanto internamente como externamente. Para comprender el racismo, debemos hacer un análisis del poder. El poder se ejerce para definir la identidad de una persona o grupo social. El racismo es un sistema, entonces, es también parte de nuestro entorno. Reconocer esto nos ayuda a dejar de apuntar con el dedo, a entender las maneras en que todos participamos en el racismo, y empezar a reflexionar juntos sobre cómo eliminar el racismo de nuestras relaciones. Tenemos a disposición dos modelos para la convivencia de las razas/ etnias;

  • un gran crisol donde todos son asimilados y “fundidos”, pero eso implica dominación y la pobreza de la homogeneización, aunque facilita el entendimiento mutuo.
  • O una “ensalada mixta”, donde todos los componentes se mantienen con sus respectivas características y se aprecia la riqueza de la diversidad, pero también implica conflicto, el entendimiento mutuo es un desafío. Sin embargo, cabe recordar que el conflicto no es malo en sí, es una oportunidad.

Entender toda esta dinámica nos ayuda a escoger al lado de quiénes queremos caminar en nuestro andar misionero; al lado de los pobres, los marginados, los excluidos, los sin poder. Al lado de Cristo.

On Wednesday, July 26, 2017, the students of the Language Program participated in a conference entitled “Racism, Identity and Conflict: Bolivia and beyond” presented by Daniel Moriarty.

Race is a social construction, which has no basis in natural sciences. Each person’s identity is a combination of race, ethnicity and other elements, which are defined both internally and externally. In order to understand racism, we need to analyze the power dynamics in society. Power is wielded to define a person or social group’s identity. Racism is systemic. So, it characterizes structures and relationships in which we all participate. Recognizing this helps us to move beyond naming certain individuals as ¨racists,¨ to identify our own privileges, and to combat racism where we find it. We have two models for people of different races/ ethnic groups to live together:

the “melting pot,” where everybody is assimilated and “melted”; however, it implies domination and a poverty of homogeneity, although it facilitates mutual understanding.
Or a “mixed salad,” where all the elements keep their own characteristics and where the richness of diversity can be seen; but, this model implies conflict, and mutual understanding is a challenge. However, we need to remember that conflict is not bad, it is an opportunity to establish new, just relationships.

Understanding these dynamics helps us to recognize the victims of racism, and to place ourselves on the side of the poor, the marginalized, the excluded, and the powerless. To walk with them is to walk with Christ.

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