El Centro Misionero Maryknoll acompañó el miércoles 27 de septiembre a la Fundación Justicia Social de Laicos de Maryknoll a Tacopaya, un pueblo cuya calle principal tiene tres cuadras en medio de la montaña. Ellos lograron reunir a las diferentes regiones que conforman el pueblo para que los discapacitados de “alta montaña” obtengan el carné que les permitirá gozar de diversos beneficios.

Muchos son los aspectos de su cotidianeidad que, aunque para ellos son normales, sorprenden.

Carlitos, un joven para el que fue imposible llegar hasta el punto de reunión por su grado de discapacidad y que vive en un lugar muy apartado, necesitó de la colaboración de las personas encargadas, los voluntarios y los pobladores quienes, sin dudarlo, decidieron llegar hasta él.

A pesar del esfuerzo, el punto de encuentro fue en un río. Entre piedras y con una cartulina roja en su espalda como fondo lograron tomarle la foto y las huellas. Ahora él ya tiene su carné, gracias ese inmenso espíritu de colaboración.

Luego de la comida, una mujer se dedicó a juntar el arroz que sobró de los platos para llevárselo, signo evidente de la pobreza en Tacopaya. En una de las casas, una niña jugaba y actuaba diciendo: “Soy una gota de Agua de la que todos pueden beber”, la inocencia que siempre encuentra el camino para soñar.

Se unen y luchan por los derechos. Crean Comunidad. Manos de trabajo, niños alegres y movedizos con los pies llenos de tierra de mucho tiempo atrás, miradas de debilidad, de conexión y pureza…

¡¡¡Felicitaciones a esos Laicos comprometidos que mantienen viva la llama inicial de Maryknoll!!!

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